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El SCT anuncia que sustituirá los 220 radares fijos que en la actualidad hay en su red viaria por radares de tramo para evitar que los conductores frenen cuando ven uno fijo y así no ser multados. Dicen que algunos radares generan peligrosidad.
El Servei Català de Trànsit (SCT) apostará por extender el sistema de control de la velocidad por tramos para ir sustituyendo progresivamente los radares fijos, ante el potencial riesgo que éstos suponen por los frenazos que dan algunos conductores para evitar ser multados, según explica Autofácil.

Mientras un radar fijo mide la velocidad en un punto concreto de la vía, el radar de tramo se compone de dos pórticos, uno al principio y otro al final del trayecto que se esté controlando; al registrar la matrícula y la hora exacta a la que cada vehículo ha pasado por cada uno de los pórticos, el sistema calcula el tiempo que ha tardado dicho vehículo en recorrer el tramo medido. Si está por debajo del tiempo mínimo calculado para circular dentro de los límites, el conductor es multado.

El responsable del SCT ha admitido que hay algunos radares que generan situaciones de “peligrosidad”, porque al ser detectados por los sistemas de GPS llevan a muchos conductores a dar un frenazo, con el riesgo de que lo embista el vehículo que circula detrás. Por este motivo, ha señalado que su objetivo es ampliar el sistema de control de la velocidad por tramos, para que progresivamente vayan sustituyendo a los radares fijos.

El control de la velocidad por tramos es un sistema que en Cataluña se empezó a aplicar en el túnel de Vielha en 2009 con el fin de que se respetara una velocidad homogénea en todo un tramo de carretera. De hecho, los anteriores gestores del SCT llegaron a elaborar una relación con quince tramos de carretera que, por sus estadísticas de siniestralidad y características técnicas, podían ser óptimos para aplicar este sistema fuera de los túneles. Varios de éstos, debían ser la N-340, entre Sant Carles de la Ràpita y Amposta, en Tarragona; y en la C-56, entre Cassà de la Selva y Llagostera, en Girona.

Cataluña sustituirá algunos radares fijos por radares de tramo